Cars cumple veinte años. Su pueblo cuenta otra historia

La película de Pixar vuelve al cine el 8 de octubre. Detrás de Rayo McQueen hay un pueblo que quedó al costado de la autopista, inspirado en uno de la Ruta 66.

Rayo McQueen vuelve a la pantalla grande. Cars: Una aventura sobre ruedas se reestrena en los cines de Argentina el jueves 8 de octubre de 2026, en su formato original, para celebrar los 20 años de la película de Disney y Pixar. Quien la vio de chico se acuerda de la Copa Pistón, del «Ka-chow» y de Mate manejando marcha atrás. Quien la vuelva a ver de grande se va a encontrar con otra película adentro de esa: la de un pueblo que se quedó sin clientes cuando la ruta dejó de pasar por la puerta.

Esa segunda historia estuvo ahí desde el principio. Antes de tener argumento, John Lasseter y Joe Ranft vieron un documental sobre las autopistas interestatales de Estados Unidos y los pueblos que quedaron al costado. Radiador Springs nació de esa idea, mucho antes que el auto rojo con el número 95.

¿Cuándo se reestrena Cars en los cines de Argentina?

Cars vuelve a las salas argentinas el jueves 8 de octubre de 2026. Disney Latinoamérica anunció la fecha el 24 de agosto y aclaró que la película regresa «solo a los cines» y en su formato original. Es un reestreno en salas de la película de 2006, no una versión nueva ni una secuela. Las funciones, los horarios y las versiones disponibles dependen de cada cadena y de cada complejo.

La fecha se repite en Chile, Perú, Colombia y Venezuela. México se adelantó y la recibió el 10 de septiembre, mientras que en Estados Unidos volvió a principios de ese mes, en sintonía con el Día de Rayo McQueen: el 5 de septiembre, que allá se escribe 9/5, como el número del personaje.

Para la cartelera local también circula un tráiler del reestreno. Cinépolis Argentina lo publicó con el título «Cars 20° aniversario».

En el país, Cars se había estrenado el 29 de junio de 2006, tres semanas después que en Estados Unidos. Aquella vez recaudó más de 460 millones de dólares en todo el mundo, tuvo dos nominaciones al Oscar (película animada y canción original) y fue la primera ganadora del Globo de Oro a la mejor película animada, una categoría que debutó esa temporada.

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¿Qué le pasó a Radiador Springs?

La calle principal de Radiador Springs con los neones encendidos
La calle principal de Radiador Springs con los neones encendidos · Disney/Pixar

La explicación llega a mitad de la película, en un paseo. Sally lleva a McQueen hasta un mirador desde donde se ve la interestatal, con los autos que pasan de largo sin mirar. Hace cuarenta años, le cuenta, esa autopista no existía. La ruta vieja no cortaba el paisaje: subía, bajaba y se curvaba con el terreno. En la versión original, Sally lo resume con un juego de palabras: los autos no la usaban para hacer buen tiempo, sino para pasarla bien. Después llega el dato: el pueblo quedó afuera para ahorrar diez minutos de manejo.

El resto está a la vista desde la primera escena en el pueblo. Luigi vende gomas en un local donde hace años que el negocio anda mal. Ramone, dueño del taller de pintura, se vuelve a pintar a sí mismo todos los días porque no tiene a nadie más para pintar. Flo atiende un café con surtidor de nafta que funciona, sobre todo, como punto de encuentro de los mismos vecinos de siempre. Radiador Springs vivía de la gente que pasaba, y la gente dejó de pasar.

La película se toma un momento entero para contarlo. Mientras un flashback muestra el esplendor y la decadencia del pueblo, suena «Our Town», una canción de Randy Newman cantada por James Taylor sobre un pueblo próspero que un día deja de ser necesario. Fue la canción nominada al Oscar y le valió a Newman un premio Grammy. En 2006, Roger Ebert ya había detectado ese costado: escribió que Cars contaba una historia alegre y luminosa, pero que tenía algo profundo merodeando por los bordes, «una sensación de pérdida».

¿En qué pueblo real se inspiró Radiador Springs?

Sally y Rayo McQueen recorren la ruta vieja junto a una cascada
La ruta vieja que recorren Sally y McQueen · Disney/Pixar

En ninguno en particular y en varios a la vez. El punto de partida fue Divided Highways, un documental sobre el sistema de autopistas interestatales y su efecto en los pueblos chicos. «Nos conmovió mucho y empezamos a pensar cómo habrá sido estar en esos pueblitos que quedaron al costado», contó Lasseter en el material de prensa de la película. «Ahí empezamos a investigar en serio la Ruta 66».

A mediados de 2000, Lasseter se subió con su familia a una casa rodante durante dos meses, con una regla: no usar autopistas interestatales. En 2001, el equipo de producción viajó a Oklahoma City y recorrió la Ruta 66 durante nueve días en una caravana de cuatro Cadillac blancos. Los guió Michael Wallis, historiador de la ruta, que terminó poniéndole la voz original al Sheriff de Radiador Springs.

Entre todas las paradas, una tiene más peso que el resto: Seligman, Arizona. La Interestatal 40 dejó al pueblo de lado el 22 de septiembre de 1978. «Desapareció cerca del 75% de la economía de Seligman. Perdimos cuatro estaciones de servicio, dos moteles, dos restaurantes», recordó en 1992 Angel Delgadillo, el peluquero del pueblo, en una entrevista con Los Angeles Times. La Fundación para la Preservación de Arizona vincula directamente el discurso de Sally sobre la decadencia de Radiador Springs con la historia que Delgadillo le contó al equipo de Pixar.

Hay otras huellas de ese recorrido. Los tractores que se escapan y se meten en un negocio del pueblo serían un guiño a los burros salvajes que caminan por Oatman, otro pueblo de la Ruta 66 en Arizona. Y la ruta misma tiene fecha: fue creada el 11 de noviembre de 1926 y quitada del sistema de rutas federales en 1985, reemplazada por las interestatales. El reestreno de Cars cae en el año del centenario de la carretera que inspiró a su pueblo.

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¿Qué quería Rayo McQueen y qué terminó eligiendo?

Doc Hudson frente a Rayo McQueen
Doc Hudson frente a Rayo McQueen · Disney/Pixar

Al principio, McQueen tiene un plan cerrado. Ganar la Copa Pistón como el primer novato de la historia, dejar a Rust-eze, la marca de pomada para paragolpes oxidados que lo patrocina, y conseguir el contrato de Dinoco, con helicópteros privados incluidos. Después de la primera carrera, cuando le preguntan si lamenta no haber tenido un jefe de equipo, contesta que no, porque él es un espectáculo de un solo auto.

Visto de chico, eso es soberbia de personaje que tiene que aprender una lección. Visto de grande, se parece mucho a una carrera profesional pensada como escalera: el próximo sponsor, la próxima vidriera. La película pone enfrente a Doc Hudson, que tuvo todo eso. Fue el Fabuloso Hudson Hornet, ganó tres Copas Pistón y, cuando McQueen descubre los trofeos, Doc dice que lo único que ve es un montón de copas vacías.

La historia de Doc es la del pueblo contada en una sola vida. Después de su accidente de 1954, volvió a las pistas esperando una bienvenida. En la versión original, la frase es «They quit on me»: no se retiró él, lo largaron ellos. Le dijeron que ya era historia y pasaron directo al siguiente novato de la fila. Radiador Springs quedó al costado por una autopista más rápida; Doc, por un auto más joven. Ninguno de los dos hizo algo mal.

El final da vuelta las prioridades del protagonista sin discursos. En la última vuelta, Chick Hicks choca a El Rey para sacarlo de carrera. McQueen frena antes de la meta, regresa y empuja al veterano hasta cruzar la línea. Pierde la Copa Pistón y, cuando le ofrecen el contrato de Dinoco igual, lo rechaza para quedarse con la marca chica que le dio su primera oportunidad. La copa, dice, es solo una copa vacía. Lo aprendió de Doc.

¿Por qué Cars se ve distinto veinte años después?

Porque el rescate de Radiador Springs tiene una letra chica que de chico no se lee. El pueblo no vuelve a florecer por una obra pública ni por una decisión de sus habitantes. Vuelve porque una estrella del automovilismo decide instalar ahí la sede de su equipo. Cuando McQueen se lo anuncia, Sally le responde con una ironía: que ahí se termina el pueblo. La película lo plantea como un final feliz, y lo es, pero depende de que el famoso elija quedarse.

Seligman tuvo un final distinto. Nadie llegó a salvarlo: sus vecinos se organizaron. En 1987 fundaron la Asociación de la Ruta 66 Histórica de Arizona y en diciembre de ese mismo año el estado le dio a la Ruta 66 su designación histórica. «No íbamos a aceptar un no como respuesta», le dijo Delgadillo a Pixar en 2006. Hoy Seligman se presenta como el lugar de nacimiento de la Ruta 66 histórica. Y la propia Cars se sumó a ese movimiento: la Fundación para la Preservación de Arizona le atribuye haber ayudado a volver a poner la ruta en el mapa.

La película también carga con sus propias pérdidas. Joe Ranft, codirector y jefe de historia, murió en un accidente de tránsito en agosto de 2005, antes del estreno, y Cars está dedicada a él. Lasseter explicó el origen del personaje con una frase sobre aquel viaje en casa rodante: «Por primera vez en mi carrera profesional había bajado la velocidad, y fue increíble». McQueen, agregó, era el personaje perfecto para verse obligado a frenar, como le había pasado a él.

El 8 de octubre, en las salas, el auto rojo va a seguir siendo el que vende las entradas. Pero quien llegue veinte años más grande puede quedarse mirando otra cosa: esa autopista que pasa al lado del pueblo sin frenar y una calle principal que se vació por diez minutos de manejo.

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