La nueva versión de acción real de Moana ya está en los cines y vuelve a contar la travesía de la joven navegante que abandona por primera vez el arrecife de su isla para buscar una respuesta en el océano.
Catherine Lagaʻaia interpreta a Moana, mientras que Dwayne Johnson regresa como Maui, el semidiós al que ya había prestado su voz en la película animada de 2016. La adaptación está dirigida por Thomas Kail, realizador de la versión filmada de Hamilton, y tiene una duración oficial de 115 minutos.
Pero uno de los trabajos más complejos de la producción ocurrió lejos del mar. Para recrear Motunui, el hogar de la protagonista, Disney construyó una aldea completa en las afueras de Atlanta y trató de reducir al mínimo la distancia entre el decorado cinematográfico y las tradiciones que inspiraron la historia.
Cómo se construyó Motunui para la película de Moana
El diseñador de producción John Myhre estuvo al frente de la construcción de un set de cuatro hectáreas que demandó cinco meses de trabajo.
El equipo tomó como referencia los cielos, las formaciones rocosas, la vegetación y las costas de Hawái, Nueva Zelanda, Tahití y otras regiones del Pacífico. El desafío no consistía solamente en producir un paisaje tropical atractivo. La aldea debía parecer habitada, funcional y coherente con el período histórico en el que transcurre la película.
Motunui incluyó cinco fales, las construcciones tradicionales de distintas culturas polinesias. Según explicó Myhre en el material de producción difundido por Disney, las estructuras se levantaron sin martillos, clavos ni herramientas modernas.

En su lugar, los artesanos utilizaron amarres elaborados con fibras de coco, una decisión que obligó al equipo a recuperar técnicas constructivas tradicionales en vez de limitarse a esconder materiales contemporáneos detrás de cámara.
La vegetación también requirió una infraestructura propia. El set reunió más de 250 cocoteros, además de pastos y plantas tropicales, y necesitó un sistema de riego especialmente diseñado para mantenerlos hidratados durante el rodaje.
Cada especie fue revisada para comprobar que pudiera encontrarse en las islas del Pacífico alrededor del año 500. Es un nivel de precisión que probablemente no sea detectado por la mayoría de los espectadores, pero que sostiene aquello que sí se percibe: la sensación de estar frente a una comunidad y no ante un fondo construido para una escena.
“Hace tiempo aprendí que hace falta un pueblo para construir un pueblo”, resumió Myhre. El juego de palabras describe bastante bien la escala del proyecto. Al decorado se sumaron actores, extras, técnicos y artesanos tradicionales llegados desde distintas islas del Pacífico y desde varios puntos de Estados Unidos.
El Consejo Cultural que asesoró a los realizadores
La producción también creó un Consejo Cultural integrado por ocho especialistas, convocados para asesorar al equipo durante las distintas etapas de la película.
Entre sus integrantes estuvieron el lingüista samoano-estadounidense Grant Muāgututiʻa, especialista en idiomas y prácticas culturales de Samoa; la antropóloga cultural Dionne Fonoti; el experto en tatuajes samoano Suʻa Peter Suluʻape; y los investigadores Hinano y Frank Murphy, vinculados con las culturas de Mo’orea y Tahití.
Muāgututiʻa desarrolló el canto ceremonial del Siva Tau de Maui, mientras que Suluʻape diseñó el peʻa, el tatuaje tradicional que lleva el personaje interpretado por Dwayne Johnson.
El productor Beau Flynn aseguró que las reuniones con el Consejo fueron constantes y que sus observaciones atravesaron todo el proceso. Esa participación resulta especialmente significativa en una película que trabaja con símbolos, lenguas y prácticas pertenecientes a culturas vivas, no con un territorio fantástico inventado desde cero.
La presencia del Consejo no elimina por sí sola las discusiones alrededor de la representación cultural ni convierte cada decisión de una superproducción en incuestionable. Sí marca una diferencia concreta: los realizadores incorporaron especialistas capaces de señalar errores antes de que llegaran a la pantalla.
De qué trata la nueva Moana
La película conserva el punto de partida de la producción animada. Moana escucha el llamado del océano y se aventura más allá del arrecife que protege a Motunui. En el viaje se une a Maui para intentar devolver la prosperidad a su pueblo.
Además de Catherine Lagaʻaia y Dwayne Johnson, el elenco está integrado por John Tui como el jefe Tui, Frankie Adams como Sina y Rena Owen como la abuela Tala. Auliʻi Cravalho, voz original de la protagonista en las dos películas animadas, participa como productora ejecutiva.
Moana llegó a los cines latinoamericanos el 9 de julio de 2026, con funciones de preestreno desde el día anterior. En Estados Unidos se lanzó el 10 de julio.
Diez años después de la película original, Disney vuelve a navegar por una historia conocida. La diferencia más visible está en los cuerpos, el agua y los paisajes reales. La más importante, sin embargo, puede estar en todo aquello que la cámara muestra durante unos segundos, pero que necesitó meses de investigación, discusiones culturales y trabajo artesanal.



