En 2022, Kane Parsons tenía 16 años y diseñaba pasillos amarillos en Blender desde su habitación. Cuatro años después, esos mismos espacios llegaron a los cines con Chiwetel Ejiofor, Renate Reinsve y Mark Duplass en el elenco, y terminaron convertidos en el mayor éxito de taquilla de A24.
Backrooms acumula US$387,2 millones en todo el mundo, según el último registro disponible de Box Office Mojo. La película costó alrededor de US$10 millones: su recaudación bruta equivale a casi 39 veces el presupuesto de producción. Ese cálculo no representa la ganancia neta del estudio, pero alcanza para dimensionar el fenómeno.
También rompió una barrera que ninguna película de A24 había alcanzado. En junio superó los US$212 millones y desplazó a Marty Supreme como el estreno más taquillero en la historia de la compañía. Desde entonces, siguió sumando espectadores hasta acercarse a los US$400 millones.
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Quién es Kane Parsons, el director más joven de A24
Parsons, conocido en YouTube como Kane Pixels, no inventó el concepto de los Backrooms. La leyenda nació en internet a partir de una imagen publicada en 4chan en 2019: una habitación vacía, con paredes amarillentas, alfombra húmeda y tubos fluorescentes. Era un lugar reconocible, pero imposible de ubicar. Esa incomodidad se convirtió en creepypasta y después en una mitología colectiva.
Lo que hizo Parsons fue encontrarle un lenguaje audiovisual. En enero de 2022 publicó The Backrooms (Found Footage), un cortometraje creado con Blender y Adobe After Effects que presentaba esos espacios como una grabación perdida. El video acumuló decenas de millones de reproducciones y dio origen a una webserie con archivos, experimentos y desapariciones conectadas entre sí.
Cuando A24 aprobó el largometraje, Parsons tenía 19 años y se convirtió en el director más joven de la historia del estudio. Tenía 20 durante el rodaje y el estreno de la película, ocurrido el 29 de mayo de 2026.

El salto de YouTube a un set profesional no implicó abandonar su método. Parsons planificó el largometraje completo en Blender antes de filmarlo y participó en la construcción de un laberinto físico de aproximadamente 30.000 pies cuadrados. El escenario era lo suficientemente grande como para que algunos integrantes del equipo se desorientaran dentro de él.
El elenco de Backrooms y de qué trata la película
La historia comienza cuando aparece una puerta extraña en el sótano de una mueblería. Detrás no hay otra habitación, sino un complejo interminable formado por oficinas vacías, paredes amarillas y pasillos que parecen repetirse para siempre.
El reparto está encabezado por Chiwetel Ejiofor, Renate Reinsve y Mark Duplass, junto con Finn Bennett y Lukita Maxwell. No es un elenco menor para un debut cinematográfico: Ejiofor fue nominado al Oscar por 12 años de esclavitud, Reinsve ganó el premio a mejor actriz en Cannes por La peor persona del mundo y Duplass lleva décadas alternando cine independiente, actuación y producción. La alineación completa fue confirmada por A24 en el tráiler oficial.

Parsons no llegó a dirigirlos porque alguien descubrió un guion perdido. Llegó con una obra previa, una audiencia y una gramática visual que ya funcionaba antes de que Hollywood interviniera.
Por qué los espacios vacíos pueden dar más miedo que un monstruo
El récord de Backrooms también expone algo sobre el terror contemporáneo. El género ya no necesita esconder una criatura detrás de cada puerta. A veces alcanza con convertir el lugar en la amenaza.
Un pasillo de oficinas vacío a las tres de la mañana puede resultar más perturbador que un monstruo porque conserva las reglas de un espacio cotidiano, pero elimina a las personas que deberían habitarlo. Quedan las luces encendidas, la alfombra, los escritorios y el ruido eléctrico. Todo parece preparado para que ocurra algo, aunque nunca ocurre de la manera esperada.

Los espacios liminales existían mucho antes de la pandemia, pero el encierro hizo más reconocible su lógica emocional: edificios deshabitados, rutinas suspendidas y una vida observada desde una pantalla. GQ ubicó a Backrooms dentro de una sensibilidad de la generación Z atravesada por el COVID y el acceso permanente a internet. No es una explicación total del éxito, pero ayuda a entender por qué esos pasillos encontraron una audiencia tan grande.
Backrooms no creó el terror de los lugares. Lo que consiguió fue transformar una imagen anónima, una creepypasta comunitaria y una serie hecha desde una habitación en un espectáculo cinematográfico masivo. A24 construyó 30.000 pies cuadrados de pasillos. El público terminó de convertirlos en el escenario de su película más taquillera.




