Mucho antes de que la ciencia ficción japonesa construyera buena parte de su identidad alrededor de monstruos gigantes, robots y ciudades destruidas, una raza de extraterrestres con forma de estrella de mar y un enorme ojo en el centro llegó a Tokio para advertir algo bastante más grave que una invasión.
Asalto a la Tierra (Uchūjin Tōkyō ni arawaru, conocida internacionalmente como Warning from Space) es una película japonesa de 1956 dirigida por Kōji Shima que vuelve a la pantalla grande en Santa Fe como parte del ciclo de Cine Bizarro de Cine América.

De qué trata Asalto a la Tierra
La historia comienza con una serie de misteriosos avistamientos de objetos voladores sobre Japón. Los responsables son los habitantes del planeta Paira, seres extraterrestres cuya apariencia —una especie de enorme estrella de mar con un único ojo— provoca terror entre los humanos cada vez que intentan establecer contacto.
El problema es que los pairanos no llegaron para conquistar la Tierra.
Su objetivo es advertir a la humanidad sobre una amenaza capaz de destruir el planeta. Para conseguir que alguien los escuche, uno de ellos adopta apariencia humana y se transforma en Ginko, una mujer que intentará acercarse a un grupo de científicos.

A partir de allí, la película cambia de escala. Lo que empieza como un relato de OVNIs y visitantes extraterrestres deriva hacia una historia de catástrofe global, con un cuerpo celeste avanzando hacia la Tierra y la ciencia buscando una forma de evitar la destrucción.
LEER MÁS ► The Invite: 23 días y un final decidido sobre la marcha en 35mm
En el medio aparece otro de los grandes fantasmas del cine japonés de posguerra: la amenaza nuclear. Estrenada apenas una década después de Hiroshima y Nagasaki, Asalto a la Tierra utiliza la ciencia ficción para poner en escena una humanidad que posee armas capaces de destruirse a sí misma, mientras una civilización extraterrestre intenta convencerla de que cambie el rumbo.
Por qué Asalto a la Tierra ocupa un lugar particular en la ciencia ficción japonesa
Vista hoy, la imagen de los pairanos puede producir una mezcla difícil de separar entre fascinación, extrañeza y humor involuntario. Pero reducir Asalto a la Tierra a sus disfraces sería perderse la parte más interesante de la película.
La producción de Daiei está considerada la primera película japonesa de ciencia ficción realizada en color, un dato especialmente importante en un género que durante esos años estaba encontrando su lenguaje dentro de la industria japonesa.
Y esos extraterrestres que parecen haber escapado de un delirio pop tampoco surgieron de cualquier departamento de utilería. Su diseño estuvo vinculado a Tarō Okamoto, uno de los artistas de vanguardia más reconocidos de Japón, quien también participó de la concepción cromática de la película.
