Si buscás dónde ver La Odisea en IMAX 70mm en Argentina, la respuesta es directa: no se puede. El IMAX Theatre de Showcase Norcenter, en Buenos Aires, y el IMAX del Conocimiento de Posadas exhiben la película, pero ambos trabajan con sistemas digitales. Ninguno recibió una copia en película de 70mm.
La lista internacional publicada por IMAX incluye solamente 41 salas capaces de proyectar La Odisea en IMAX 70mm. Veinticinco están en Estados Unidos y no hay ninguna en América Latina. De hecho, Melbourne tiene la única copia de ese formato disponible en todo el hemisferio sur.
El dato expone una contradicción que excede a la Argentina. Nolan filmó la primera película de ficción realizada íntegramente con cámaras IMAX de película, pero casi toda la audiencia mundial solo puede verla en versiones digitales o convencionales.
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Qué diferencia hay entre IMAX digital e IMAX 70mm
El nombre IMAX no identifica una única tecnología. Bajo la misma marca conviven proyectores digitales de 2K o 4K, sistemas láser y el formato analógico de 15 perforaciones sobre película de 70mm, conocido como 15/70.
En esa versión, la película corre horizontalmente por el proyector y utiliza una superficie de imagen mucho mayor que la del cine convencional. También permite mostrar el encuadre de 1.43:1, más alto y cercano al cuadrado, diseñado para ocupar buena parte del campo visual del espectador. Muchas salas IMAX digitales trabajan, en cambio, con una relación de aspecto de 1.90:1 y pantallas más pequeñas.
La diferencia existe. La copia de 70mm ofrece más imagen, definición fotoquímica y una escala difícil de reproducir con los sistemas digitales actuales. Eso no convierte al resto de las versiones en copias inválidas.
La propia película fue compuesta para funcionar en distintas relaciones de aspecto, incluso en el formato panorámico 2.39:1. Esas adaptaciones fueron supervisadas por el director y forman parte de la exhibición prevista para La Odisea. La versión digital puede ser menos expansiva, pero no es una mutilación clandestina de la película.
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Por qué solamente 41 salas pueden proyectarla
Para el estreno de Oppenheimer, en 2023, hubo 30 salas con copias IMAX 70mm. Tres años después, la cifra subió a 41 porque IMAX recuperó, reacondicionó e instaló proyectores que habían quedado fuera de servicio. No se trató de fabricar una nueva generación de máquinas, sino de reconstruir una infraestructura que el cine comercial abandonó durante su conversión al digital.
El CEO de IMAX, Rich Gelfond, explicó que esos proyectores dejaron de producirse hace décadas y que muchas de sus piezas ya no existen. Cada instalación también exige una cabina enorme, personal especializado, equipos para mover las copias y un sistema capaz de mantener funcionando una maquinaria pesada durante casi tres horas.

Gelfond estimó en US$50.000 el costo de colocar cada proyector, sin contar la fabricación y distribución de las copias, la ampliación de la cabina o la logística necesaria para manipularlas. Los equipos utilizan potentes lámparas de xenón y circuitos de refrigeración por agua, una combinación tan espectacular como poco práctica para una cadena que necesita proyectar películas diferentes todas las semanas.
La copia de La Odisea enviada a Melbourne, por ejemplo, mide más de 17 kilómetros y pesa alrededor de 240 kilos. En Praga, otra de las 41 sedes, la copia ronda los 300 kilos y necesita proyeccionistas certificados para cada función.
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La experiencia “definitiva” tampoco es la más accesible
El purismo del formato también encuentra un límite menos comentado: los subtítulos.
El BFI IMAX de Londres, una de las salas más importantes del circuito analógico, informa que todas sus funciones de La Odisea con subtítulos para personas sordas o con pérdida auditiva se proyectan en IMAX Laser, no en película de 70mm.
No significa que ninguna sala del mundo pueda ofrecer algún dispositivo alternativo de subtitulado. Sí demuestra que la experiencia promocionada como la forma ideal de ver la película no garantiza las mismas condiciones de accesibilidad que la exhibición digital.
Cuando una tecnología convierte la inclusión en una excepción técnica, resulta difícil sostener que sea la única experiencia cinematográfica legítima.
El IMAX 70mm explicó apenas el 2,4% de la taquilla
Durante su primer fin de semana, La Odisea recaudó US$264,1 millones en todo el mundo. Las funciones IMAX aportaron US$51,8 millones, pero las 41 salas con copias IMAX 70mm generaron US$6,3 millones.
Eso representa aproximadamente el 2,4% de la recaudación global del estreno. El otro 97,6% provino de espectadores que pagaron por verla en formatos digitales, láser, 70mm convencional o salas tradicionales.
No hace falta negar la superioridad técnica del IMAX 70mm para señalar el absurdo. Es una experiencia extraordinaria, escasa y probablemente irrepetible en muchos lugares. También es una experiencia a la que casi nadie tiene acceso.
El problema comienza cuando una preferencia artística se transforma en una prueba de pureza para el público. Nolan puede defender el 70mm como su formato favorito. Los espectadores pueden viajar miles de kilómetros para verlo. Lo que no pueden hacer 41 cabinas de proyección es apropiarse de una película que fue realizada para estrenarse en todo el planeta.




