Rocky 50 años: el 21 de noviembre de 1976 se estrenó la película que escribió y protagonizó Sylvester Stallone, dirigida por John Avildsen. En los dos finales pierde contra Apollo Creed, y lo que cambió es qué le importa cuando pierde, no el veredicto del ring.
El póster de Rocky y Adrian de espaldas, de la mano, no es marketing, sino el desenlace que filmaron primero y después tiraron. El estadio queda vacío y los dos salen hacia la oscuridad, y productores y estudio sintieron ese cierre como un bajón después de quince asaltos de grito.
United Artists se negó a poner un peso más para cambiarlo, así que Irwin Winkler y Robert Chartoff sacaron 25.000 dólares de su bolsillo para volver a filmar. En esa toma Adrian entra al ring mientras Rocky destrozado pregunta por el sombrero, y el cinturón se lo lleva otro mientras el abrazo se queda.
¿Por qué Rocky tenía que perder?
El final que quedó: Rocky destrozado y Adrian. El grito «¡Adrian!» pesa más que el anuncio del ganador. · Captura: De Cine y Series (YouTube)
El punto no era el título, sino llegar a la última campana, porque Apollo monta espectáculo y Rocky solo quiere no caer. Si gana el cinturón en la primera, la película se vuelve otro conteo de nocauts, y el arco del personaje pierde el peso que lo hizo clásico.
Mickey le vacía el casillero y después le pide ser entrenador, y esa humillación previa pesa más que cualquier promo de pelea. Cuando Rocky le dice a Adrian que no quiere una revancha, ya eligió otra meta, lejos del cinturón y cerca del abrazo.
En Yo soy Rocky: Stallone, el guion y Amazon MGM está el otro ángulo, cómo el actor se negó a vender el libreto sin estar delante de cámara. Acá el foco es el final, y por qué perder cierra mejor que ganar cuando la pelea ya dijo todo.
Sylvester Stallone como Rocky Balboa en las escaleras de Filadelfia, en Rocky (1976). · Rotten Tomatoes Classic Trailers (YouTube) · tráiler clásico UA/MGM
El final original se rodó y quedó en bóveda, y Winkler dijo años después que ni él sabe dónde está el material. Sobrevive en el póster y en fotos de set. El público de 1976 vio solo el abrazo en el ring, el cierre que Chartoff y Winkler pagaron de su bolsillo.
El nuevo cierre usó pocos extras y planos cortos, y cambiaron abrigos y posiciones para que el ring pareciera lleno mientras Bill Conti empuja el tema. El anuncio del ganador queda atrás del grito «¡Adrian!», que es la victoria que la película eligió mostrar.
El paralelo con otros clásicos de 1976 sirve, porque en Carrie a 50 años de De Palma el final también define la película. Acá la decisión fue la inversa: suavizar el bajón sin cambiar el veredicto del ring, y dejar que el abrazo cargue lo que el cinturón no da.
¿Cuánto costó Rocky y qué pasó en los Oscars?
El presupuesto rondó un millón de dólares, y Stallone, con unos 106 dólares en el banco, rechazó ofertas de hasta 275.000 si no podía ser Rocky. United Artists quería a Reynolds, Caan u O'Neal, y él no aflojó hasta quedarse delante de cámara.
El 28 de marzo de 1977, Jack Nicholson anunció Mejor Película frente a Taxi Driver, Network y Todos los hombres del presidente. Rocky también ganó dirección y montaje, y Stallone fue nominado como actor y guionista en la misma ceremonia.
Garrett Brown usó Steadicam en el combate y en las calles de Filadelfia, en uno de los primeros usos largos en un largometraje. El color y el movimiento cambian cuando llega el abrazo, pasando de pelea a pareja sin pedirle al público que olvide el cinturón.
En Rocky II hay revancha y gana, bien por la taquilla, pero el primer final sigue siendo el único donde perder vale la pena. Si te gustan los aniversarios en sala, también está el reestreno de Cars a 20 años, otra película que se sostiene por el personaje y no por el trofeo.
Cincuenta años después, el cinturón sigue en otra mano, y el grito a Adrian sigue siendo lo que queda cuando se apaga el estadio.
Carl Weathers como Apollo Creed: el espectáculo frente a Rocky, que solo quería llegar a la última campana. · Captura: De Cine y Series (YouTube)
[ Sobre quien firma ]
Esteban Jourdán
Periodista
Soy periodista y conductor de radio. El cine y Colón de Santa Fe son dos pasiones que atraviesan mi vida y también mi forma de trabajar. Me gusta hablar de películas y series, recomendar, analizar y compartir miradas con un estilo propio, siempre buscando que sea interesante y entretenido para quien está del otro lado. Todos los años, una de las cosas que más disfruto es ir al Festival de Cine de Mar del Plata. Para mí es un plan imperdible: vivir de cerca el cine, ver películas y, muchas veces, cruzarme con gente del ambiente. Además, tengo mi canal de YouTube, donde subo opiniones y análisis sobre estrenos y novedades del mundo del cine.