Hay películas de Martin Scorsese que no necesitan defensa. Taxi Driver, Buenos muchachos, Toro salvaje o El lobo de Wall Street ya tienen su lugar asegurado. Y después está Silencio, una película estrenada en 2016 que parece condenada a que cada espectador que la ama tenga que defenderla un poco por su cuenta.
Era el actor japonés Yoshi Oida, que interpreta a Ichizo. Y lo que ocurrió durante ese rodaje fue bastante menos cómodo de lo que deja imaginar la distancia de la pantalla.
Yoshi Oida tenía 83 años cuando filmó la crucifixión de Silencio
La secuencia se rodó en la costa rocosa de Shimen, en el condado de Hualien, Taiwán. Allí Scorsese filmó la crucifixión de Ichizo, Mokichi —interpretado por el director y actor Shinya Tsukamoto— y un tercer aldeano.
Las cruces fueron instaladas frente al mar y los actores quedaron expuestos al agua, al sol y al golpe de las olas. Las notas oficiales de producción cuentan que el equipo quedó sorprendido por la resistencia de Oida durante la filmación.

LEER MÁS ► The Invite: 23 días y un final decidido sobre la marcha en 35mm
Oida explicó después que necesitaba comprender el sufrimiento físico del personaje, no únicamente representarlo desde afuera.
Su definición del rodaje es extraordinaria: dijo que el tiempo que pasó sobre aquella cruz se convirtió para él en “un momento de gracia”. Entre toma y toma, sin embargo, tenía que acostarse para recuperarse. Ichizo, decía el actor, no había tenido ese privilegio. A su lado estaba Shinya Tsukamoto, cineasta de culto y director de Tetsuo: The Iron Man, interpretando a Mokichi.

Tsukamoto permaneció durante horas sujeto a la estructura, golpeado por las olas y bajo el sol, recurriendo muy poco a los especialistas que estaban preparados para reemplazarlo.
LEER MÁS ► Adrián Suar volvió a romper la taquilla con su nueva película
Dentro de la historia, el tormento es todavía más largo: Mokichi tarda cuatro días en morir y termina cantando un himno. No es un dato del rodaje sino del relato, una diferencia importante porque la brutalidad de la escena hace muy fácil confundir ambas cosas. El propio guion explicita esos cuatro días.
El mar de Silencio no está ahí solamente para hacer sufrir a los personajes

Scorsese habló varias veces de esa secuencia como uno de los momentos de la película que más lo afectaban.
Cuando recordó el rodaje, contó que en el lugar podía sentir algo difícil de traducir a palabras: una mezcla de belleza, espiritualidad, tristeza y violencia. Para él, la escena de los mártires en el océano era uno de los puntos en los que Silencio conseguía acercarse a aquello que llevaba décadas intentando encontrar en la novela.
LEER MÁS ► HBO Max comenzó el rodaje de una docuserie sobre el motín de Sierra Chica
Martin Scorsese tardó 28 años en poder hacer Silencio
La obsesión empezó después de La última tentación de Cristo. Scorsese recibió una copia de la novela Silence, publicada por Shūsaku Endō en 1966, y comenzó a trabajar en una adaptación junto al guionista Jay Cocks a fines de los años 80.
El propio director reconoció que no estaba conforme con aquellos primeros borradores y que, además, conseguir el financiamiento resultaba extremadamente difícil. El proyecto quedó detenido, volvió, cambió y volvió a detenerse.

Según las notas de producción, Scorsese y Cocks trabajaron durante más de 15 años en distintas versiones del guion antes de sentir que habían encontrado una adaptación posible. Desde que Scorsese conoció el libro hasta que finalmente llevó la película a las salas pasaron alrededor de 28 años.
El rodaje terminó realizándose en Taiwán. Además de las locaciones naturales, la producción utilizó en Taichung un enorme tanque de agua que había sido construido originalmente para Life of Pi. Allí se filmaron varios de los viajes marítimos de los sacerdotes. No hay respaldo suficiente, sin embargo, para afirmar que los primeros planos de la crucifixión se hicieron en ese tanque: la documentación oficial ubica esa secuencia en Shimen.
LEER MÁS ► Mortal Kombat II llega a HBO Max con Karl Urban como Johnny Cage
Silencio consiguió una sola nominación al Oscar
Después de semejante recorrido, la película pasó prácticamente de costado por los Oscar. En la ceremonia de 2017 tuvo una única nominación: Mejor Fotografía, por el trabajo del mexicano Rodrigo Prieto. No ganó la estatuilla.

